Para muchos el calor ya se está haciendo insoportable… pero si tú lo sufres, amigo, tu perro todavía lo sufre aún más.
Biológicamente nosotros disponemos de mecanismos para eliminar calor como es la sudoración, pero en cambio los perros no. Si ves a tu perro acurrucarse en un rincón a la sombra y jadear mucho, ten cuidado porque es muy probable que no esté cansado… sino intentando regular su temperatura interna. Tiene mucho calor.
En épocas calurosas, asegúrate de que tu perro tenga un sitio fresco donde acostarse y que siempre haya agua limpia disponible. Preferiblemente, si se calienta cámbiala, será mejor para tu amiguito.
Si tu perro tiene alguno de los siguientes síntomas, puede estar sufriendo un golpe de calor:
—Respiración muy acelerada
—No quiere moverse
—Se tambalea
—Sufre temblores
—Un ritmo cardíaco anormalmente alto
Si te encuentras con esto, entonces llévalo a la sombra, donde se esté más fresco, y aplícale frío en la cabeza, el cuello y las articulaciones de las patas (axilas e ingles). Humedécele la boca pero no lo obligues a beber; durante un golpe de calor, puede ahogarse porque no tiene fuerzas.
¡JAMÁS lo intentes tapar para “protegerlo del sol” porque eso evitará que expulse el calor! Y ante todo, mucho cuidado: ni le des a beber ni lo mojes con agua helada, porque eso podría dañarlo.
Los más susceptibles a tener golpes de calor son los ancianos y los cachorros, y también aquellos perros chatos, como el bulldog o el bóxer. Hay que ponerles especial atención.