
El Labrador Retriever es un perro mundialmente conocido por las tareas de cuidado que llevan a cabo. Por ejemplo, son fantásticos perros lazarillo, muy concentrados y difíciles de distraer cuando se les ha adiestrado correctamente.
Es posible ue tengas un Labrador y te preguntes por qué los lazarillos siempre están tan centrados y son tan obedientes, mientras que el tuyo te mira con cara de bobo sin entender una palabra de lo que le dices. Tu Labrador hace lo que quiere cuando quiere y no escucha nada de lo que le ordenas… Es frustrante.
Bueno, quiero ayudarte a evitar esa frustración, así que voy a explicarte algunas cosas para conseguir que tu perro empiece a entender.
En primer lugar debes tener en cuenta que el perro lazarillo que ves por la calle ha pasado al menos varios meses de entrenamiento intensivo, que comienza cuando él era un cachorrito. Tú no vas a hacer eso, porque no lo necesitas. Lo que necesitas es conectar con tu Labrador para enseñarle ciertas normas, ciertas palabras e instrucciones.
Ahora es posible que lo hayas intentado ya, que hayas intentado enseñarle a venri cuando lo llamas, a no tirar de la correa, a dejar de ladrar… Esa clase de cosas. La cuestión es: ¿cómo?
¿Son órdenes siempre iguales, la misma palabra, el mismo tono?
¿Son simples y directas, o sueles divagar y hablar mucho, intentando que tu perro entienda mejor?
¿Has utilizado premios, o amenaza?
¿Gritas o incluso golpeas a tu Labrador cuando hace algo mal?
¿Lo recompensas cuando hace algo bien?
Todas estas cuestiones son de vital importancia, porque está ya sobradamente demostrado que:
- El perro aprende mejor si está motivado, ya sea por premios, por halagos, caricias o por sus propios instintos (algo que se suele olvidar)
- El perro no aprende por miedo: por ejemplo, si lo golpeas con un periódico porque hay orina en el salón, puede que deje de haber orina en el salón, pero empezará a aparecer bajo la cama o tras los muebles.
- Ser consistente es elemental, ya que un perro aprenderá bien si NUNCA puede pedir comida a la mesa, pero no aprenderá nada si de vez en cuando pide y recibe algo de comida.
Debes hacer un repaso mental y poner muy claras las normas que quieres que tu perro aprenda. Entonces, si lo hace bien, lo recompensas; y si no lo hace bien, MUY IMPORTANTE, no debes castigar a tu Labrador sino redirigir su comportamiento. Un ejemplo rápido: si muerde tus zapatos, le ordenas soltarlos (puedes utilizar alguna orden para distraerlo, como “sienta” o “ven”, ya que soltará tus zapatos para recibir su premio), le das uno de sus juguetes mordisqueables, y cuando lo esté mordiendo, lo recompensas con caricias y buenas palabras.
Redirigir el comportamiento es una táctica INFALIBLE para enseñarle a un perro sin tener que castigarlo. ¡Pruébalo, ya verás!
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Saludos,
Marcos Mendoza