El Bichón Boloñés tiene su origen en Bolonia, Italia, por ahí a los siglos XI y XII; entre sus ancestros se encuentra el Bichón Maltés, con quien guarda cierto parecido, pero al contrario que éste, que era mayormente cazador de pequeñas alimañas, este perro fue criado con el único propósito de ser mimado y apreciado como perro de compañía.
Gracias a un comportamiento tranquilo y un pelaje mullido, como si fuera de algodón, las princesas y damas nobles de los siglos XIV, XV y XVI lo adoraban y lo colmaban de todo tipo de atenciones. Era uno de los obsequios más apreciados, hasta el punto de que podría decirse que el Bichón Boloñés es como un príncipe perro.
Es sin duda excelente como compañero. El Bichón Boloñés es inteligente, no particularmente sucio, tranquilo, sereno y ciertamente caprichoso, aunque no particularmente activo, como pasa con la mayoría de los perros pequeños; es bueno para niños y para personas mayores que no puedan hacer mucho ejercicio. Es también protector con su hogar; no le gustan los intrusos, y tratará de echarlos; como no es un animal que ladre porque sí se le puede educar como perro avisador.
El Bichón Boloñés es perfecto para un hogar con niños, porque suelen ser muy comprensivos y tolerantes, pero no hay que abusar: debemos enseñar a nuestros pequeños que los perros no son juguetes. Son muy dulces y amorosos. Eso sí, es muy dormilón: pasa todo el tiempo durmiendo, si puede, cerca de su dueño.
Puede que no necesite mucho ejercicio, pero el Bichón Boloñés debe tener su paseo diario, como cualquier otro perro, y aunque un apartamento es suficiente para él prefiere pasar tiempo al aire libre. También debemos prestar atención a su pelaje, que necesita cuidados especiales, y a la hora de acercarlo a otros perros hay que ser muy cautelosos: no son muy amigos de otros caninos, ¡así que cuidado!
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http://perro-obediente.com/razas-de-perros/secretos-bichon-bolones.html
Saludos,
Marcos Mendoza